Monday, July 5, 2010

DISEÑO de INVESTIGACIÓN: "CONTAMINACIÓN por PLOMO en ARICA".



 

Hipótesis de Trabajo / Supuestos de Investigación.


Supuestos:

a) La contaminación por metales tóxicos en pobladores de Arica es un “hecho social total” (Mauss), un conflicto ambiental denso, un conflicto social grave, un problema público de salud (cultura) y de salud pública (institución), y un caso “emblemático” de “irresponsabilidades organizadas”; descripciones que configuran un escenario de violencia simbólica en el contexto de una Sociedad de Riesgo[4].

b) Tal violencia se hace evidente en la identidad social transgredida de las pobladoras contaminadas.

c) Confluyen en este escenario de violencia: actores sociales visibles, actores culturales invisibles y actores políticos ausentes. Actores de distinto calibre que, hoy, tensionan casi al máximo las relaciones locales en la lógica de la solución al conflicto y la autoafirmación identitaria.

d) Suponemos un “tránsito identitario” en las pobladoras impactadas; se trata de una modificación de facto que, desde la autenticidad inicial (somos quiénes somos) devino en una identidad transgredida (somos los que vivimos sobre un cerro de plomo); proceso que, hoy, resultó en una identidad cultural estigmatizada (somos las víctimas del plomo).

e) A partir de la explicitación particular de sus relaciones histórico-vivenciales, en el contexto del conflicto ambiental descrito, emerge en las entrevistadas una serie de prácticas culturales y representaciones sociales con las que ellas sostienen y simbolizan su mundo de vida, toda vez que describen, explican y evalúan las circunstancias que les ha tocado vivir.


Hipótesis de Trabajo:


i) Existen Patrones Culturales, Etnográficos e Identitarios entre las pobladoras de Arica contaminadas por exposición a metales tóxicos.

ii) Estos Patrones se configuran a partir de las Prácticas, los Discursos y las Evaluaciones que las pobladoras elaboraron, en torno a cómo superar ó mitigar los impactos en su salud, frenar el deterioro de sus barrios y re-elaborar sus identidades sociales transgredidas. Todos, procesos culturales indeseados, pero necesarios, elaborados a propósito de su exposición, masiva y permanente, a metales tóxicos.

iii) Estos Patrones Culturales son acompañados por Representaciones Sociales muy bien definidas por las pobladoras.

iv) Las Representaciones Sociales asociadas a este complejo conflicto ambiental devienen de una identidad cultural estigmatizada por el daño toxicológico irreparable del que fueron víctimas las pobladoras.

v) Las Prácticas Culturales registradas tienden a la “defensa” y promoción de su salud, y a la reclamación irrenunciable de derechos ambientales.

vi) Los Discursos registrados transitan entre la “victimización familiar” y la “exaltación comunitaria” de la identidad transgredida / estigmatizada.

vii) Se visualizan varios Núcleos de Representación: desde la Victimización por Negligencia del Estado hasta la emergencia de una nueva identidad: Dueñas de Casa Líderes en Arica.


 

6. Objetivos.



6.1. Objetivos generales.

El objetivo general de la investigación es indagar en el habla cotidiana de las entrevistadas, atendiendo a los significados, valores y sentidos que ellas expresan en torno al conflicto ambiental que viven y su impacto en la identidad y cultura local.

Interesa determinar las condiciones y características culturales e identitarias desde las cuales las entrevistadas desarrollan determinadas prácticas, relaciones, conversaciones, imaginarios y representaciones sociales.

Por lo tanto, es necesario indagar, describir y explicar los Patrones Culturales de las pobladoras de Arica contaminadas por metales tóxicos.

Así como, indagar, describir e interpretar las Representaciones Sociales que les significan a las pobladoras de Arica concebirse, así mismas, como mujeres contaminadas por metales tóxicos (identidad transgredida).


Escenario de la Violencia Simbólica.


6.2. Objetivos específicos.

Se realizará, a través de la aplicación de entrevistas semi-estructuradas, una revisión y comparación de las trayectorias de vida de sujetos mujeres que al comienzo del problema ambiental eran niñas y que ahora son adultas; y de mujeres mayores que actualmente representan a quienes, entonces, eran adultas.

Se dará cuenta del impacto cultural (tangible-intangible), del capital cultural movilizado por el conflicto y de las identidades culturales que contiene el territorio intoxicado, como expresiones reactivas frente a un conflicto ambiental maduro, contribuyendo con ello a fortalecer la politicidad local.

El segundo objetivo propuesto quiere, puntualmente, dar cuenta de:

Emociones, sentimientos y afectos de las pobladoras, ambiental y culturalmente impactadas.
Cogniciones e informaciones del conflicto ambiental: qué dicen y cómo representan su contexto de Riesgo.

Comportamientos, acciones y actitudes frente al conflicto social, en la lógica de la solución a los problemas y la indeseada transformación identitaria (resiliencia).


Escenario de las Representaciones Sociales.







7. Metodología.

7.1. Tipo de estudio.
La investigación se plantea como un intento exploratorio y cualitativo por conocer la experiencia y el discurso de las entrevistadas, respecto del tópico de interés: Patrones Culturales y Representaciones Sociales de la Contaminación por Metales Tóxicos entre mujeres pobladoras de Arica.

Para la presente investigación se optó por el uso de metodologías cualitativas, tanto para abordar la definición de los conceptos, el diseño de los instrumentos, la interacción con los sujetos del estudio, la aplicación de campo, la elaboración de los datos y el análisis de la información generada.

7.2. Técnicas de Recolección: Observaciones y Entrevistas.

Se privilegiará la técnica (fenomenológica) de la observación participante, porque se establece en el nivel particular del aquí y ahora, y se sitúa en el contenido corriente de los flujos habituales de interacción social y conversaciones de sentido común. Observación participativa ó situada que será enriquecida con la aplicación de entrevistas etnográficas.

Concretamente, se realizará, a través de la aplicación de entrevistas semi-estructuradas, una revisión y comparación de las trayectorias de vida de sujetos mujeres que al comienzo del problema ambiental eran niñas y que ahora son adultas; y de mujeres mayores que actualmente representan a quienes, entonces, eran adultas.

Para ello, ocupamos una entrevista indizada -que se traduce en conversaciones de entre una a dos horas- con las mujeres pobladoras de Arica, en relación con esclarecer sus historias familiares, su sistema de creencias de sentido común, sus prácticas culturales, sus representaciones sociales y los sentidos ó significaciones relacionadas ó adheridas al conflicto ambiental que se vive.

El instrumento para dar origen a las conversaciones fue diseñado en función de un registro previo sobre el impacto cultural de la contaminación ambiental en la ciudad; buscamos indagar si es que existen -en esta comunidad de mujeres- elementos previamente definidos por el contexto de riesgo en que se insertan sus trayectorias de vida.


7.3. Análisis de la Información.

La investigación será, en consecuencia, un componente de la acción social y de la activación de recursos metodológicos para enfrentar una realidad que es necesario superar ó alterar. Lo importante ahora es ¿cómo llevar cabo la elaboración del segundo nivel fenomenológico (ó segunda etapa de la investigación)? y ¿cómo analizar el material?.

A través del análisis de las entrevistas, se tiene que responder no sólo por lo que le pasa a la gente, sino también por cómo la cultura local se ordena a sí misma, cómo se ordena la vida social en un contexto de riesgo y conflicto, cómo se construyen los principios que producen el ordenamiento de la vida social en una situación de crisis.

Lo importante es saber, para los efectos de este diseño, que la significación se hace en términos dramáticos y los relatos etnográficos se narran desde personas que se convierten en personajes. Por supuesto, existe una estructura dramática que vehiculiza la narración, a través de motivos y estrategias narrativas.

Las entrevistas se resuelven, a través de una relación social que no se da inmediatamente: se trata de la clásica doble-vinculación entre investigadora e informadora. Aquélla quiere información sobre ésta; debe establecer contacto con el sujeto de estudio, quien, en todos los casos, comanda el flujo de contenidos. La investigadora está subordinada a su informadora.

Visión DIALÓGICA de la entrevista etnográfica: tanto una como otra fuente dan y reciben información. En esa relación de intercambio y negociación se diluyen las características de los roles fijos, tradicionales, de cada persona. Lo que hay es un encuentro del cual surge algo: el texto. Éste se refiere, primero, a la relación investigadora-informadora; y, segundo, a la cultura de ambas por separado. Esto es lo que se denomina “encuentro etnográfico”.Este encuentro no se da al azar, sino porque existe un contexto que lleva a él, cual es el interés de la investigadora por los actores sociales; este contexto es la Etnografía.


En este encuentro, la investigadora puede asumir, sin quererlo, la posición de portavoz de las informadoras potenciales. En el encuentro no existe una elección de la informadora, sino una elección recíproca, puesto que es el encuentro de dos personas pertenecientes a mundos diferentes que se quieren conocer.

De acuerdo con esta visión (dialógica), el mismo encuentro da el contenido de la información que se trafica. Pero, si bien el encuentro es multi-focal, el texto siempre lo desarrolla la investigadora, por cierto intentando ofrecer al lector la información real de lo sucedido, lo simbolizado y lo representado por las mujeres pobladoras.

La transcripción de las entrevistas se vaciará en una matriz de análisis actancial, en función de esclarecer los contextos de objetivación (de los conflictos, de los patrones de defensa, de las transformaciones identitarias, etc) y los procesos de anclaje de las representaciones sociales concomitantes.

Se analizará los discursos con un enfoque post-procesual para dar cuenta no sólo de los contenidos nucleares y periféricos, sino también de las estrategias de representación discursivas y narrativas usadas por las hablantes. El objetivo ulterior es fundamentar empíricamente las Teorías de Sentido Común y la Hermenéutica de la Memoria que las pobladoras despliegan a la hora de responder por cómo ellas describen, explican y evalúan su mundo de vida “deteriorado”.



7.3.1. Matriz de Análisis Actancial.

Representaciones Sociales


Los Patrones Culturales son acompañados por Representaciones Sociales muy bien definidas por las pobladoras.

Las Representaciones Sociales asociadas a este complejo conflicto ambiental devienen de una identidad cultural estigmatizada por el daño toxicológico irreparable del que fueron víctimas las pobladoras.


Victimización por Negligencia del Estado

Dueña de Casa Líder
Toxicología ambiental
Impacto por pasivos ambientales
Conflictividad ambiental


Modos y procesos concretos de entender y confrontar el problema (hábito bordesiano - cogniciones)


Las Prácticas Culturales registradas tienden a la “defensa” y promoción de su salud, y a la reclamación irrenunciable de derechos ambientales.

Los Discursos registrados transitan entre la “victimización familiar” y la “exaltación comunitaria” de la identidad transgredida / estigmatizada.

Se visualizan varios de Núcleos Representación: desde la Victimización por Negligencia del Estado hasta la emergencia de una nueva identidad: Dueñas de Casa Líderes en Arica.


Atribuciones de sentido y significado en torno al problema de largo plazo que se vive, expresadas a nivel de los discursos de identidad (representaciones sociales & simbolismos).


Los Patrones se configuran a partir de las Prácticas, los Discursos y las Evaluaciones que las pobladoras elaboraron, en torno a cómo superar ó mitigar los impactos en su salud, frenar el deterioro de sus barrios y re-elaborar sus identidades sociales transgredidas. Todos, procesos culturales indeseados, pero necesarios, elaborados a propósito de su exposición, masiva y permanente, a metales tóxicos

Usos y costumbres a la hora de encontrar y aplicar soluciones frente al impacto en su salud; el deterioro del entorno y la articulación urgente del entramado comunitario (prácticas culturales).


Existen Patrones Culturales, Etnográficos e Identitarios entre las pobladoras de Arica contaminadas por exposición a metales tóxicos




La teoría de las representaciones sociales (TRS) es un buen punto de partida para una reflexión psicológica social sobre los procesos de producción de significado, puesto que: A) Se trata de una teoría reflexiva sobre su propio anclaje, sociohistórico, B) Ofrece una alternativa a la dicotomía entre lo social y lo individual en el estudio cotidiano y las esferas sociales relativamente autónoma D) Al enfatizar una perspectiva de proceso obliga a problematizar muestra visión de la historicidad de lo social y lo psicológico y E) Permite discutir la especificidad del modo de operación de las significaciones en las instituciones sociales y en el funcionamiento psicológico. Se examina cómo estas características de la TRS hacen posibles un avance en la comprensión de los procesos de producción de significado, así como los problemas que deja sin resolver. Se trata de mostrar que el concepto de "significaciones imaginario-sociales" elaborado por Castoriadis puede contribuir a resolver o a reformular algunos de los problemas pendientes y a vislumbrar algunas líneas adicionales de análisis de los procesos de producción de significado. [Pérez, Gilberto. Representación social y producción de significado. Estudios de Psicología (España), 2002. Vol 23 (3). pp. 373-386]







[1] Un hecho social total (Mauss) conlleva siempre dimensiones económicas, religiosas, culturales ó jurídicas y no puede reducirse a uno solo de esos aspectos. Un hecho social total es un acontecimiento privilegiado, a través del que una sociedad expone la integridad de sus instituciones y las representaciones sociales elaboradas por sus miembros.
[2] La teoría de la Definición ó Atribución se refiere, en un sentido amplio, a lo que una persona entiende como las causas e implicaciones de los eventos que experimenta. En este sentido, las acciones están controladas por nuestra percepción de los eventos más que por lo que realmente pasa.
[3] En el contexto de este diseño, la Teoría de la Conciliación de Conflictos nos ayuda mucho a entender la aplicación de las RS en la solución de problemas, y a vincularnos con grupos de menos poder.

[4] Esto habrá que estudiarlo con detención, porque de lleno se entraría en el terreno de la reciprocidad, los intercambios, los dones y contra-dones, las prestaciones obligatorias y voluntarias, etc. que ocurren en las culturas. Se trata de temas clásicos de la sociología empírica de Durkheim y Mauss, y de toda la primera antropología de campo: Malinowski, Radcliffe-Brown, Levi-Strauss, etc.Si la contaminación por plomo fuese un hecho social total, como contra-don, contra-favor ó contra-regalo, este debería tener varios contenidos, varias formas, varios trasfondos ó sustratos, un sistema social que respalde su practicidad y una estructura cultural que lo sustente simbólicamente. Habría que dar con estas claves y, con ello, convertir este supuesto en un capítulo acabado sobre el






 

3. Formulación del Proyecto.


Se propone como tema y problema de investigación, describir y explicar los “patrones culturales etnográficos” y las “representaciones sociales asociadas” al conflicto social y ambiental que viven las pobladoras contaminadas por metales tóxicos en la ciudad de Arica. Y esto, porque el fenómeno toxicológico en Arica es un hecho social total[1], a través del que la “cultura ambiental chilena” expone la totalidad de sus instituciones. Se trata de un tema multi-dimensional -y de un problema de alta complejidad- que es posible investigar sistémicamente; y que, como tal, deviene procesos de construcción y re-elaboración de varios otros fenómenos psicológicos y culturales concomitantes que no han sido bien evaluados aún.

Este problema social, producto de un conflicto ambiental, impactó por completo el “mundo de vida” de las pobladoras, su cultural local y cotidiana, sus identidades psicológicas y sociales; toda vez que sus emociones, imaginarios y cogniciones. En ciencia, y a propósito del tema que interesa objetivar, hoy se habla de “toxicología ambiental”, “psicología ambiental”, “impacto por pasivos ambientales”, “conflictividad ambiental”, “conflictos urbanos”, etc. Desde luego, esto quiere decir que, como tema/problema de investigación, las entradas a él son transdisciplinarias, porque el asunto es denso y requiere una lógica de solución.

Como los antecedentes de este caso de “emergencia ambiental” se encuentran ampliamente documentados, también es posible reconstruir –de modo gráfico- la historia de este conflicto: historia de avances, retrocesos y quiebres paradigmáticos, pero fundamentalmente historia “contracíclica” y “tentacular” que revela, a modo de indicadores de gestión ambiental, la actuación y supremacía del modelo librecambista que se impuso sobre la sociedad chilena en su conjunto. Desde luego, este conflicto social tiene que ver con el mundo, porque sus ciclos, contra-ciclos y tentáculos tienen sello transnacional.

Además –y este es el foco del diseño que se presenta-, es posible reconstruir los “patrones culturales” que las personas afectadas por tal contaminación comenzaron a recrear en su cotidianeidad, desde entonces hasta hoy, convirtiendo el impacto en su salud en una nueva “identidad cultural”. Tal modificación de facto se revela, a través de las “representaciones sociales” (en conflictividad) de las pobladoras.

En este contexto, la categoría “identidad cultural por contaminación” (ó identidad social transgredida) encuentra sus bases en una historia consolidada de vulneración de derechos territoriales, ambientales y sociales, pero también en una serie de prácticas autónomas de las poblaciones locales afectadas, en torno a la promoción y recuperación de la salud familiar, el mejoramiento del entorno inmediato y la elevación de su calidad de vida.

Estas prácticas “de defensa” se tradujeron, en este contexto de riesgo, en una serie multi-variable de dimensiones del Sentido Común, del Pensamiento Social y del Conciente Colectivo Local:

i) modos y procesos concretos de entender y confrontar el problema (hábito bordesiano - cogniciones)
ii) usos y costumbres a la hora de encontrar y aplicar soluciones frente al impacto en su salud; el deterioro del entorno y la articulación urgente del entramado comunitario (prácticas culturales).
iii) atribuciones de sentido y significado en torno al problema de largo plazo que se vive, expresadas al nivel de los discursos de identidad (representaciones sociales - simbolismos).

Esta investigación quiere dar cuenta de estas 3 dimensiones que se anclan en el estilo de vida, la cultura y la cotidianeidad, los imaginarios y representaciones sociales de las pobladoras impactadas; y se objetivan en las percepciones, actitudes y conocimientos de las poblaciones locales en torno al conflicto que se vive. El resultado final de la investigación constituye los Patrones Culturales y Representaciones Etnográficas de las mujeres pobladoras contaminadas.

Se propone una investigación cualitativa que busca las gramáticas del conflicto y de la “cultura ambiental local”, para esclarecer las estructuras generativas de las semejanzas prácticas y de las diferencias discursivas que portan las mujeres intoxicadas. Tal gramática estructural se encuentra dentro del campo del saber común. Por supuesto, se trata de emprender una aventura semiótica que permita a la investigadora transitar por la “jungla de signos” de esta sociedad de riesgo.

Las personas piensan a través de un lenguaje, de conceptos y elementos auxiliares; éste es un patrimonio comunitario, no individual. Por lo tanto, la relación de un sujeto con su conciencia y su propia historia supone la idea de comunidad. El conocimiento mismo se sostiene en el diálogo de una comunidad, porque las personas siempre están en un contexto, tienen una historia, una situación de vida y no pueden desprenderse de ella.

En este contexto, el enfoque de las Representaciones Sociales es fundamental, puesto que da cuenta de las actitudes, los comportamientos y las valoraciones hacia el “otro generalizado” del impacto socio-ambiental que se enfrenta. En este estudio, tal categoría nos permitiría visualizar un imaginario local, y de género, sobre la alteridad de un conflicto social y la gravedad de un problema ambiental urbano, situación en que se conjuga la presencia de nuevos problemas (y conceptos) con otros actores (coprotagonistas-antagonistas), nuevos intereses, y estilos de trabajo y cooperación que se deben coordinar.

En términos teóricos, también importa identificar los sesgos, obviedades, estereotipos y pos-juicios que tales Representaciones Sociales sobre los conceptos de Impacto Cultural, Toxicología Ambiental y Transformaciones Identitarias puedan contener. Puesto que se trata de evaluar el traspaso de un conjunto de externalidades, pero también de cogniciones y simbolismos, que devienen de la inclusión y uso del concepto Identidad Transgredida (Impacto Cultural: Transformación Identitaria) en el contexto de un grave conflicto socio-ambiental para un grupo de mujeres bien domiciliado en la ciudad de Arica.

A través de este diseño se busca la autentificación de un contexto cultural, por medio de la objetivación de varias “representaciones” que dan cuenta de un acontecer de procesos de producción de un conflicto ambiental, de co-responsabilidades en su perpetuación y de convivencia e interacción obligada con elementos indeseados.

Se trata de establecer “dimensiones, indicadores e índices de clasificación” en torno a credenciales ó identidades locales transgredidas, ambiental y culturalmente impactadas. Es casi seguro que aparecerán los temas de la Integración, la Inclusión y la Inserción de las pobladoras en las decisiones transversales que las afectan; cumpliremos con visualizarlas y presentar aquellos temas de modo esclarecido.

Esta propuesta implica el uso de un conjunto de procedimientos de investigación social cualitativa para dar cuenta de un conjunto de vivencias y experiencias sistematizadas, en función de describir detalladamente la realidad de la cultura local, toxicológicamente impactada. Se trata de lograr transmitir varios elementos conceptuales que permitan la traducción ó interpretación ó comprensión de una cultura de riesgo diferente de la propia.

Gráficamente, podemos espacializar estos fenómenos culturales concomitantes sin perder el enfoque que se trata de hechos sociales que se “resuelven” en el Sentido Común de las pobladoras impactadas. Es en el ámbito cotidiano de los barrios y el devenir de las familias organizadas, como víctimas, que se conversa amplia y profusamente sobre todos estos temas.

Ciclo de las Representaciones Sociales de la Contaminación por Metales Tóxicos en Pobladoras de Arica.



Matriz de Síntesis Conceptual.

Ex ante
Contaminación: escenario de irresponsabilidades organizadas
Ex post: impactos de todo tipo
Conflicto: estado de maduración

Patrones culturales
Estilo de vida, cultura y cotidianeidad, imaginarios y representaciones sociales de las pobladoras
Prácticas autónomas de las poblaciones locales afectadas:Promoción y recuperación de la salud familiar; mejoramiento del entorno inmediato; elevación de su calidad de vida


Prácticas “de defensa”.

Politicidad “Ambiental”: reclamación irrenunciable de derechos ambientales.

Identidades
Identidad original
Identidad cultural por contaminación
Identidad social transgredida.

Violencia Simbólica.
Discursos de “victimización”.

Transformaciones
Identitarias.

Representaciones Sociales: Historia consolidada de vulneración de derechos territoriales, ambientales y sociales. Modos y procesos concretos de entender y confrontar el problema (hábito bordesiano - cogniciones). Usos y costumbres a la hora de encontrar y aplicar soluciones frente al impacto en su salud; el deterioro del entorno y la articulación urgente del entramado comunitario (prácticas culturales). Atribuciones de sentido y significado en torno al problema de largo plazo que se vive, expresadas al nivel de los discursos de identidad (representaciones sociales – simbolismos)





 

3.1. Enfoque Epistemológico.


El valor del acercamiento a un problema social no tiene que ver con el marco teórico, o con tener -ó no- nombre para la corriente que lo sustenta; sino que el acierto se tiene en analizar, conceptualizar y proponer soluciones a problemas específicos. En este sentido, todos los enfoques entran en competencia: desde qué problemas identificar en nuestras sociedades, qué marco aplicar, que métodos de recolección usar, cómo analizar los resultados.

Si podemos conceptualizar y socializar mejor un tema, cualquiera sea el enfoque, eso será bien evaluado; si no podemos llegar a una solución conceptual, lo dejamos. ¿Cuándo ocupar cada uno de los enfoques?. Eso depende de los problemas sociales, ninguno es igual a otro, por eso necesitamos distintos métodos: para medir actitudes, se usa cuestionarios; si queremos entender qué pasa con un pueblo ambientalmente impactado, tenemos que hablar y observar.

Tal cuestión, también ocurre con los vínculos teóricos; por eso hablamos más adelante de trans-disciplinas, multi-dimensiones y multi-metodologías en el contexto de este diseño.

3.1.1. Fenomenología: lo conversacional, lo testimonial y lo discursivo.

Fenomenología es la corriente epistemológica que subyace a los métodos cualitativos de investigación social. Tiene una historia muy precisa: ella derivó de la crítica radical que hizo, en 1930, la Escuela de Frankfurt al programa neo-positivista, ó positivista lógico (Grupo de Viena), de las ciencias sociales europeas del siglo XX. La Fenomenología se nutrió de la Corriente Dialéctica (del método en Ciencias Sociales), específicamente de sus dos momentos clave: el movimiento neohegeliano y neomarxista (Adorno y Marcuse), y el desarrollo de la Teoría Crítica a la Razón Instrumental (Horkheimer).

La Fenomenología es una corriente interpretativa del método científico que no representa la visión clásica del método en las ciencias humanas; no es una filosofía dominante. Por otra parte, existen fenomenologías, enfoques y proyecciones particulares del programa fenomenológico. Por cierto, existen otras corrientes teórico-metodológicas que interpretan el método científico, como la Neopositivista (con base en el Positivismo Lógico, Wittgenstein y el Círculo de Viena: todos los hechos sociales se pueden expresar en proposiciones; el mundo de los fenómenos es el mundo de los hechos empíricos y del lenguaje, de las proposiciones verdaderas y con sentido) y la corriente Totalizadora (ó Dialéctica: la realidad no es sólo lo aparente, sino también lo que no está ahí. El mundo de lo empírico es limitado. Hegel: el mundo real es flujo (y reflujo) y no corriente discontinua de hechos sociales. Los fenómenos sociales son totalidades orgánicas en devenir, en constante movimiento: los fenómenos se transforman continuamente. Ergo, la realidad puede ser alterada.)

Fenomenología y Dialéctica constituyen una interpretación acerca de lo que es hacer ciencia y lo que es el método científico, en el contexto de la sociedad industrializada. Ambas corrientes cuestionan la racionalidad de medios-fines centrada sólo en la instrumentalización tecnológica de recursos, porque existe una identificación incorrecta entre el desarrollo económico de la sociedad y el desarrollo de las personas, las identidades y las culturas que la constituyen.
Para la Escuela de Frankfurt, la manifestación positivista de un concepto de ciencia es sólo expresión del problema más general de la alineación y la cosificación de las personas en la sociedad industrializada.

El positivismo es una “teoría instrumental del conocimiento” que elude los problemas sociales de fondo, porque es un programa esencialmente pseudo-empirista.

La Fenomenología es una corriente objetivista-realista cuya idea central es que al estar desprovistos de nociones sociológicas, y al no querer violentar los hechos imponiendo conceptos construidos por el investigador (construcciones gnoseológicas), precisamos acercarnos al fenómeno social con aquellas categorías que surgen del fenómeno mismo. Estas categorías se encuentran en el lenguaje corriente de la vida cotidiana.Por lo tanto, la fenomenología subraya la importancia del lenguaje del sentido común como un campo de realidad desde el que parten no sólo las categorías investigativas, sino los fenómenos, los problemas y los temas sociales mismos.

La realidad de lo social entrega categorías, conceptos y definiciones acerca de cómo los sujetos en estudio (personas, grupos y actores sociales) se ven a sí mismos y cómo entienden su situación.


La actividad básica de los seres humanos es percibir y conocer el mundo donde viven. Las personas no procesan la información almacenándola simplemente, sino que la organizan, codifican y personalizan activamente. La cognición humana está frecuentemente lejos de ser lógica y racional. Sigue modelos mentales más que reglas formales. Los modelos mentales son representaciones dinámicas y temporales basadas en nuestras creencias acerca del mundo.De acuerdo con A. Schutz (“El Problema de la Realidad Social”), “hay que volver la mirada al hombre olvidado de las ciencias sociales”, puesto que “las situaciones percibidas como reales, son reales si lo son para ellos”. Esto se conoce como la Teoría de la Definición de la Situación[2], que comprende la conducta humana y su sentido inherente, a través del entendimiento de cómo ellos (los sujetos sociales) experimentan (vivencian) su situación de vida.

Es fundamental experimentar el mundo como los sujetos, hacer trabajo de campo, involucrarse, porque las personas son auto-concientes de su propia vida; es decir, tienen habilidad para interpretar sus situaciones existenciales. Son capaces de generar un relato de sí mismos, de sus trayectorias y sus circunstancias de vida. Son objetivamente entrevistables, porque sus relatos de vida combinan enunciaciones objetivas con formulaciones subjetivas, y esto en ciencias sociales es, empírica y lógicamente, contrastable. La Fenomenología estatuye la cientificidad de la psicosociología.

El aporte de la Fenomenología es, básicamente, invertir la relación de subordinación en que queda el conocimiento común -tradicional, nativo ó local- en el programa positivista de las ciencias sociales. Y esto, porque la aplicación de un método científico no asegura que, en estricto sentido, no se cometan errores de diseño ó sesgos de análisis, alterando los logros y los resultados científicos.Por otra parte, en el campo del conocimiento de sentido común se realiza la experiencia social, se constituyen los escenarios de actuación y cristaliza la cultura, lo que da validez y estatuto autónomo al mundo social y lingüístico en que se revela el uso práctico y simbólico del sentido común.

Todas las fenomenologías tienen de común la exigencia de considerar los fenómenos sociales en su estado natural; las categorías teóricas deben partir de la situación misma. Por eso, interesa el lenguaje del sentido común, desde ahí surgen los conceptos y las hipótesis. Es el primer nivel de la investigación.

¿Cómo se resuelve el problema del conocer?. Las categorías, dimensiones, indicadores e índices pueden, ó no, ser de nuestra propia elaboración; aun así, debemos “tomar conciencia” de ello y utilizar la noción fenomenológica de “poner entre paréntesis” todo supuesto relativo al sujeto de estudio, para estar libre de prejuicios y no contaminar los escenarios. No se cuestiona la existencia del objeto (post-empirismo), pero se requiere elaborar un método propio para hacer ciencia. Hay una elaboración metodológica interesante que deviene, finalmente, en los métodos cualitativos de investigación social.

La crítica, desde el cientificismo positivista, se centra en torno a la cuestión de la precisión de la medida; suponen que las metodologías cualitativas, por el hecho de ser exploratorias y buscar significados y sentidos, son menos precisas que aquellas otras metodologías que matematizan las causas y las consecuencias probables de los hechos. Pero que, igualmente trabajan con hipótesis iniciales y definen variables dependientes e independientes.

La defensa desde el enfoque cualitativo, es que aquélla es una manera de entender la realidad que no agota otras posibilidades de comprensión. Los cualitativistas, por lo tanto, explorarán el punto de vista de los sujetos, no de los hechos; esto es, los imaginarios y las subjetividades para, desde ahí, desde estos reconocimientos básicos de un otro cultural, implementar programas de investigación ó acción social.


3.1.2. Constructivismo ó Construccionismo Social.

La realidad social está compuesta de varios niveles epistémicos, y éstos se perciben desde lo obvio hasta lo naturalístico, y desde lo representado hasta lo no mediado por la interpretación. Por lo tanto, el tema de investigación quiere ser captado desde sus elementos visibles y manifiestos, como desde aquellos invisibles o no explícitos.

La realidad social se aborda desde estos distintos niveles, por lo tanto, desde distintas prácticas investigativas. En este sentido, el enfoque propuesto nomina, configura y constituye la multi-dimensionalidad de lo social; se pretende restituir el sentido del tema/problema de estudio, a través de la configuración de un ordenamiento específico (fenomenológico ó hermenéutico) que permita traducir –con una serie de imágenes- la realidad local. Ésta es abordable tanto desde un campo visible, como desde uno recóndito ó invisible, pero no por ello menos real.

Si lo real es multidimensional, y si las dimensiones para describirla son categorías culturales, refinados productos históricos de la reducción comprehensiva de los significados y sentidos sociales, que operan de modo paralelo y transversal en una sociedad; entonces, lo real deviene de un proceso de construcción, anclaje, cognición y filtraje.

Lo relevante es que, si bien las categorías descriptivas son arbitrarias, institucionales, en la realidad social sus formas y contenidos se imbrican, se yuxtaponen y tienen una dinámica muy particular de integración, desde la génesis simbólica hasta el universo de la medida.
Cada uno de los niveles epistémicos de la realidad social es un segmento del espacio de la cultura. Se trata de espacios totales, de universos en sí mismos: i) el universo de la medida (euclídeo) es un espacio plano, pero preciso que epistemológicamente no recoge paradojas; ii) el universo de la significación es el lenguaje formalizado e institucional; iii) el universo simbólico: reside lo más cualitativo, pero de aquello que es evidente; se compone de motivaciones y discursos (metodológicamente, es el espacio para el trabajo de campo); iv) el universo genético corresponde al nivel más abierto, es puramente cualitativo, es el espacio de los deseos y simbolizaciones, se constituye como lo íntimo y secreto.

El espacio cultural, por cierto, es más que la suma de sus segmentos; es muy complejo. Se reconoce, cuando menos, tres principios que sustentan la idea de espacio cultural como estructura compleja: la autopoiesis (la cultura se organiza a sí misma), la entropía (existe siempre una tendencia la caos social) y la incertidumbre (procedimientos equivalentes implican resultados diferentes). El espacio cultural admite complejidades, no es monótono, tiene zonas y áreas diversas; es multi-hétero-topológico, es decir, está compuesto de varios-distintos-niveles.
Interesa saber que este tránsito entre niveles topológicos -desde los Patrones Culturales hasta las Representaciones Sociales- permite aunar lo cuantitativo con lo cualitativo.

En este modelo convergen diversas disciplinas que tiene de común interpretar los significados y las significaciones de los sujetos con quienes se trabaja. Sus unidades básicas de análisis son: la sintaxis de los discursos, los paradigmas, los nódulos de sentido y los sentidos de las enunciaciones, acerca de las prácticas culturales y las (pos) elaboraciones identitarias.

El nivel menos evidente de la realidad social es el de las motivaciones, un área que trabajara el mismo Schutz. Desde las motivaciones, emerge el sentido de Ego (Yo), quien ordena, a través de la emisión de sus discursos (en una sucesión de entrevistas) los significados que configuraron y que constituyen su trayectoria de vida (Mi).

Si la realidad social es polisémica, aquí estamos en el nivel de las ideaciones, que no son siempre verbalizadas ó graficadas, pero sí configuradas por cosmovisiones, actitudes, valoraciones, acciones intencionadas e imaginarios. A este nivel corresponde el modelo heurístico de las Representaciones Sociales.


 

3.2. Enfoques Teóricos.


3.2.1. Representaciones Sociales.

Después de una revisión exhaustiva, pero no crítica, queda claro que las Representaciones Sociales corresponden a modelos ó construcciones del Sentido Común, bien focalizadas y suficientemente estructuradas como para estar bien ancladas en la realidad de lo social y poder, así, ser objetivadas, esclarecidas y comprendidas desde fuera.

Como modelo ó sistema de descripciones explicativas acerca de la dinámica de los núcleos de sentido y periferias de significación cultural de fenómenos y hechos sociales concomitantes, las Representaciones Sociales, toda vez que realidad psicosocial, son también productos del trabajo científico. Si bien el material primordial para estudiar una sociedad de acuerdo con tal modelo son las expresiones corrientes del habla cotidiana -focalizadas al nivel de un tema ó problema por resolver-, es el investigador quien “ofrece” el dibujo de las vinculaciones conceptuales pre-existentes y derivadas, con el fin de restituir los sentidos de lo conversado y en función de explorar cómo se construye la realidad social problematizada.

De todos modos, este “sentido profundo” que se busca no es otra cosa que la articulación de un diálogo a varias voces y que se refiere a la descripción, explicación y evaluación que los actores sociales hacen de un tema ó problema que los impacta. En este sentido, trabajar con el enfoque de las Representaciones Sociales supone la inexistencia de medias tintas. Contra-cara: se trabaja con actores y actrices sociales comprometidos con el tema de investigación.

Las Representaciones Sociales tienen vida propia; en este sentido cumplen con las condiciones de todo fenómeno cultural: tienen “genealogía”, especialidad, temporalidad, corporalidad y contextualidad, son transmisibles, modificables, etc.

La particularidad del concepto es que se refiere a sujetos de representación y a objetos sociales representados por ellos, en una relación diádica -permanente y dinámica- donde ambas unidades colaboran en su propia reproducción. En aquella vinculación reside el “potencial identitario” de las Representaciones Sociales.


Básicamente, la Teoría de las Representaciones Sociales se compone de pensamientos teóricos y conceptuales dirigidos hacia el análisis de procesos societales complejos. Metodológicamente, incorpora estas herramientas teóricas para analizar y articular a los investigadores con sociedades distintas. Se trata de un enfoque abierto y comprometido con el conjunto de la sociedad.

La Teoría de las Representaciones Sociales no es un corpus de sentido restringido; es un acercamiento dentro de la psicosociología que nos permite entender mejor los asuntos societales; y es una arista que nos permite pasar más allá de los límites artificiales que existen en la psicosociología misma, sin observar los límites que existen entre disciplinas afines.

La aportación de esta forma de comprender la realidad es la posibilidad de reconocer el saber del Sentido Común (aquello que la gente piensa, cree y considera que es su propia existencia) como un tipo de conocimiento válido. La TRS eleva a un rango de conocimiento, empírica y lógicamente contrastable, el saber del sentido común. Sus aportes específicos consisten en: describir, explicar, solucionar y dinamizar procesos sociales complejos que asumimos como temas/problemas a trabajar.

La TRS parte de la comunicación social y de los procesos afectivos cuando la psicología social convencional no da respuesta a lo que buscamos. Esta propuesta se sale del enfoque cognoscitivo individualista y aborda el conocimiento de sentido común entre los grupos. Esto marca una posibilidad de desarrollo científico diferente: pensar la realidad desde la TRS permite obtener el dinamismo necesario para entender procesos de cambio, conflictos sociales, estallidos medioambientales[3], etc.

Las RS se transforman en Cultura como representación simbólica de la realidad.
La RS es dinámica; por lo tanto, es causa y efecto de la realidad social. Es decir, en sociedad se aprende la realidad a través de la cultura, y en el proceso de comunicación, aprendizaje y discusión, esa aprehensión de la realidad vuelve a concretarse como cultura. Así es como la cultura va avanzando, transitando y transformándose.

Como la TRS es dinámica, se le tiene que dar solidez. Para ello se apela a conceptos. La TRS implica el uso de herramientas de representación social, de cómo representamos al mundo social, un mundo que está en flujo permanente, al que se tiene que dar estabilidad con la ayuda de conceptos (esencias, continuidades, periferias, cambios).

Nuclearidad de las RS: implica el carácter estructurado de las RS, y su función como instrumento cognitivo útil para entender la realidad como construcción, en términos de modelo Centro-Periferia.
Centro: lo más arraigado, los símbolos, las significaciones sociales.
Periferia: imaginarios, lo externo y concomitante de las RS.


La consecuencia de aplicar estos conceptos es que los grupos devienen en identidades bien delimitadas, sabemos quiénes pertenecen y quiénes no, cuáles son los espacios de inclusión, los espacios liminales, las fronteras simbólicas, etc. Pero, sabiendo estas pertenencias podemos inferir más allá de la apariencia y caracterizar a un individuo con todos los estereotipos que hay sobre el grupo. Se advierte una ventaja que, sin embargo, es riesgosa. Existe una dialéctica entre las categorías que se usan en la TRS.

El riesgo de este enfoque es justificar las relaciones sociales desiguales como producto de estas esencias culturales; y cómo la ciencia y los científicos reproducen estas formas de inequidad, muchas veces inconcientemente, tratando de ser científicos. La utilización de la TRS no es objetiva, ella obedece también a supuestos.

Aun así, la TRS nos da la confianza suficiente para “ordenar” el mundo de vida de una cultura; toda vez que proporciona información sobre nosotros mismos y nuestro entorno, en función de dar constancia y consistencia a nuestra experiencia de vida como seres sociales.

En todos los casos, la TRS es una perspectiva que acerca a la transdisciplina y que permite entender procesos altamente interesantes, como la construcción social de la realidad de un conflicto ambiental. Así, se encuentra una posibilidad de explicación para comprender esencialidades, núcleos, periferias y artificios simbólicos de un mismo problema ó tema social.

El sistema de Representaciones Sociales es teoría y es instrumento epistemológico, toda vez que una herramienta cognitiva que permite aprehender la realidad de lo social. La Teoría de las Representaciones Sociales usa la herramienta de “esencialización” ó naturalización ó nuclearización de las categorías nucleares, cuestión que no siempre nos deja conformes. Por ejemplo, ideologías como el feminismo esencializan ó naturalizan la categoría (relacional) hombre – mujer; por lo tanto, determinan condicionamientos biológicos para todo contexto cultural.

Si bien se entiende al esencialismo ó nuclearización como una categoría que permite quitar el estigma a las variables de la investigación, para atravesar hacia otro campo de estudios que nos saca del dominio experimental: ¿qué pasa si se des-ensencializa una identidad, por múltiple que esta sea?, ¿qué pasa con una identidad cultural si se des-arraiga de una esencia histórico-vivencial?.

No se trata de juzgar moralmente las esencias, sino de describir y explicar algunos procesos complejos de grupos sociales, ambientalmente impactados, muchos de los cuales se debaten entre deshacerse políticamente ó rehacerse culturalmente, a partir de aquellas esencialidades y sus elementos concomitantes. Se trata de deconstruir categorías para reconstruirlas desde una mirada no conservadora.

Establecemos categorías esenciales con posibilidad de generalizar hacia otros fenómenos similares, porque interpretar Representaciones es describirlas, explicarlas y poder predecirlas, y para esto es fundamental “ver” cómo los sujetos ven su situación de vida, entender cuál es su punto de vista. Para la TRS, el punto de vista local es el sustrato básico de su proceder.
La categoría de experiencia vivida de Jodelet, anclada en el enfoque procesual, quiere responder por cómo se construye la subjetividad a partir de elementos sociales que, desde el pos-estructuralismo, estarían dibujando al sujeto. El punto es cómo dimensionar la categoría de experiencia vivida y su correlación con los procesos de anclaje y objetivación.

Importa de-construir procesos de “esencialismo” ó nuclearización y reconstruir estructuralmente otros, brincando hacia lo procesual para reorganizar ese conocimiento a nivel disciplinario y para entender por qué los ejercicios de poder continuamente nos llevan a discriminación, clasismo, racismo, externalidades económicas ó ambientales, y a conflictos culturales maduros.


La TRS visibiliza la categoría de Poder a partir de estas reorganizaciones de sentido; la TRS, como verbo, deviene un proceso que, desde el “esencialismo” ó nuclearidad, revela las otras categorías del poder: control, abuso, complicidad, corrupción. Advertimos que grupos de poder tienden a usar figuras retóricas como esencias para adquirir más poder aún y sostenerlo en el tiempo. En este sentido, la TRS se hace preguntas interesantes sobre nuevos procesos, pero viejas inequidades.

Sin embargo, las diferencias no tienen que ser, necesariamente, desigualdades. La interculturalidad, o convivencia entre identidades diferentes, es válida. La TRS no quiere homogeneizar ni a las culturas ni los pensamientos sociales que en ellas ocurren, porque la línea de base de la igualdad son los derechos sociales, ambientales, territoriales y culturales, y no los enfoques teóricos suscritos en un diseño.

Los pobladores se comportan de acuerdo con representaciones sociales; los sistemas de interpretación proporcionados por estas representaciones, guían la conducta. Es así como, a partir de las representaciones sociales, las personas producen los significados que se requieren para comprender, evaluar, comunicar y actuar en el mundo social.

Dentro del mundo social, los individuos se comportan a través de las indicaciones que se dan recíprocamente (mensajes); fluye entre ellos un universo de significados compartidos que norma su actuación; esto tiene una consecuencia metodológica fuerte: si los actores se mueven sobre la base de los significados que dan a los distintos objetos de su conciencia, la investigadora, para comprender la conducta social, debe ver los objetos sociales como los actores los ven.

La ciencia social es objetiva si incorpora a las observaciones, explicaciones; y a la realidad social, los aspectos no medibles y no observables de la conducta social. Ese es el valor del trabajo propuesto con base en la Teoría de las Representaciones Sociales: permite atravesar “otros” horizontes y sustratos que nos acercan a los problemas sociales profundos.


3.2.2. Identidades Culturales.

El tema de las identidades culturales es un asunto complejo; representa el resultado de una serie de discusiones que se realizaron en ciencias sociales desde los tempranos ‘50 y hasta fines de los ’80. Desde ahí, en adelante, el tema llegó a la política. Hoy asistimos a un contexto de desmadre institucional: todos los grupos culturalmente diversos demandan su derecho a reconocimiento y trabajan por la expansión de su horizonte de conquistas.

Primer indicador de identidad: presencia / ausencia de reivindicación identitaria ó etno-cultural. En consecuencia, lo que interesa rescatar de este amplio espectro fenoménico es: ¿cómo se configura una identidad cultural hoy?; ¿a través de que elementos ó mecanismos ó funciones ó articulaciones ó variaciones, un cuerpo social adquiere tal estatuto?.Para la temprana antropología, la identidad cultural de un pueblo tenía forma, sentido y tono si sus miembros compartían: una lengua, una fe, una historia común, un mismo tipo de familia, un territorio, una mismo tipo de actividades productivas.

Hoy sabemos que esta definición monar de identidad (1+1+1+....n rasgos = cultura) es estrecha, aunque útil. La multi-digitación de recursos materiales y simbólicos por parte de los grupos de población localizados, no resiste tal definición. Puesto que, en el Chile actual, se trata de grupos humanos mixturados, sometidos a una dinámica híbrida y vertiginosa de cambios acelerados (globalización); cambios que, además, muchas veces son imperceptibles.En todos los casos, se trate del grupo social que sea, la identidad cultural implica e involucra al tema de las diferencias. Se es igual (o equivalente) a uno como nosotros, pero diferente del resto, de los “otros”. ¿Cómo así?.


a) Teorética de las Identidades.

Lo que sigue es una síntesis de los enfoques epistemológicos que enfocaron el tema de la identidad cultural.Se parte del supuesto que los grupos humanos enfrentan el fenómeno de la globalización como una interpelación acerca de quiénes son y cómo expresan su identidad. Luego, la discusión se centra en torno a la objetividad ó esencialidad ó artificialidad de los elementos de esa identidad: ¿de dónde proviene la identidad de una sociedad?, ¿a qué obedece?, ¿cómo se arma y se sostiene?.Objetivismo: la identidad de una sociedad proviene de una realidad objetiva y verificable. El territorio es un elemento objetivo que define una identidad; otro elemento central es el lenguaje; otro, la religión; otro, las costumbres. Pero, ¿qué pasa si estos elementos son cuestionados por su debilidad ó su transformación de hecho, ó por la coexistencia en un mismo territorio de varias religiones, lenguas y costumbres?.

Primordialismo: Los grupos humanos adquieren su identidad a partir del recuerdo de lazos primordiales que se han constituido en mitos y que se han reproducido en ritos. En su constitución, todos los pueblos tienen un lazo primordial relacionado con el sacrificio. Existe un ordenamiento del mundo que viene de un ordenamiento primordial. La tarea del investigador consistiría en descubrir esos lazos primordiales que están guardados.

Originalismo: existen ciertos elementos originarios que dieron vida a un grupo y que son permanentes. Lo fundamental de la cultura es sustentar esos principios originarios; la identidad del grupo se refiere a ellos. Si se pierden esos rasgos permanentes, la identidad cultural se lesiona, porque esta se construye de una vez y para siempre. La identidad es de origen; por lo tanto, las partes sustantivas de una cultura no se pueden cambiar.


Sustantivismo: no se habla de partes, funciones ó estructuras, sino de una sustancia que es la fuente de la cultura, una esencia que no es primordial ni originaria: la costumbre. El folklore regional es sustantivista (y machista y sexista).

Fijismo: se opone a la evolución de las culturas, porque cada especie animal, aun la humana, tiene características determinadas que no cambian. Es una generalización que incorpora los conceptos de integrismo y fundamentalismo. Para los fijistas, la integridad de la cultura implica la inamovilidad de los elementos de su identidad; en consecuencia, el complejo de la identidad cultural de un pueblo no se toca. Eso es el fundamentalismo. El fijismo es doctrinario.

Ex post: estas son las teorías objetivistas de la identidad cultural, teorías que buscan algún centro ó elementos objetivos ó ejes referenciales que expliquen la unidad de los grupos sociales y, por lo tanto, su identidad. Lenguaje, religión, territorio, lazos primordiales, orígenes, sustancias (costumbres, creencias, sentido común) ó el total de la cultura establecido de una vez y para siempre (ética, estética, moral). Contra esto emerge la Teoría Constructivista (PsicoCultural).

b) Teoría Constructivista de la Identidad.

Primero, la identidad (psicológica) es una construcción social y, por lo tanto, siempre la identidad es el resultado de una relación dialógica entre el uno y el otro. El principio fundante de esta teoría es el principio de la alteridad: el individuo biológico construye su persona (ser social), a través de la toma de conciencia de su sí mismo frente a una persona (ó un grupo, pueblo ó cultura) diferente, frente a un otro psico-cultural.

Segundo. Por extensión, la identidad cultural es siempre una construcción, no es algo dado que esté fuera del grupo ó que sea externo a él. La cultura se construye cada día, permanentemente.Para los constructivistas la Memoria aparece como la gran “bodega” de la historia. No se puede hablar de identidad cultural si no se habla de la historia de un grupo. Las identidades son de carácter dinámico, porque cada generación ocupa esa memoria colectiva de un modo particular; cada generación “escarba esa bodega” de un modo diferente. Por otra parte, la memoria-bodega admite múltiples colecciones, muchos frascos y un montón de papelería fina que se, si bien se acumula, se renueva constantemente.


Por lo mismo, la tradición cultural está hecha de lecturas, de interpretaciones, de construcciones sociales de un grupo acerca de lo antiguo, lo originario, el propio pasado. La memoria es una construcción ritualizada del pasado, más que una restitución del pasado mismo. La memoria siempre reconstruye un pasado, lo actualiza. La memoria es la clave de la conciencia colectiva, y un recurso de la identidad. Pero, no es la identidad en sí misma.


i) Culturalistas: la sociedad supone (se construye una suposición acerca de) que la cultura, la identidad y la memoria están fuera de sí misma y, por lo tanto, las personas deben adaptarse a ello. A través de la socialización, la endoculturación y la educación, el sujeto se adapta a los patrones generales de su cultura y se integra.

La identidad del grupo proviene de un memoria colectiva ritualizada a través de los procesos de socialización (temprana, intermedia, tardía). Aquí la memoria personal implica un trabajo de expropiación y negociación del pasado colectivo para autentificar a un sujeto total. Se supone un contexto estabilizado que permite a las personas ser miembros de un grupo, pero ¿qué pasa si el contexto cambia, entra en crisis ó se rompe?.¿Cómo se maneja la memoria colectiva en los procesos de cambio acelerado?; más aún ¿cómo se incorpora el concepto de cambio al concepto de identidad en momentos de crisis donde el complejo social, memorial, identitario y ritual de una sociedad es violentamente cuestionado?.

Hoy, lo que define a una identidad cultural es su capacidad de ser conciente de la continuidad que existe atrás de estos procesos globales de crisis, ruptura y resistencia. Esta es la hipótesis: si los significados se ponen en cuestión, todas las lecturas de la identidad se resienten. ¿Qué pasa, entonces, con las relecturas del pasado, con la memoria colectiva?. Si lo real de lo social es una construcción ¿qué pasa con los ritos, con la base de la mantención de los sí mismos, con lo prohibido y lo olvidado?. ¿Se re-significan, también, las memorias colectivas?.La pregunta clave es: ¿cómo se mantiene en el tiempo la imagen de los sí mismos, la autoimagen de continuidad de una sociedad ó de un pueblo, su identidad?.

Los antropólogos descubrieron que por medio del recurso a la memoria, a través de los principios de prohibición y olvido, la conciencia colectiva –que es el objeto de este proceso- establece las reglas y la articulación de la identidad cultural en contextos de crisis ó ruptura.


ii) Subjetivistas: intentan relacionar la memoria con el poder, y la prohibición con el olvido. Se supone que el otro es significativo para la construcción del yo, del sí mismo. El otro es central; sin otro, no devenimos sujetos psíquicos. Antropológicamente, y en otra escala, todo grupo humano tiene formas de diferenciar entre lo interior y lo exterior. En el orden de lo real, siempre se puede diferenciar a través del “otro, quien se constituye como recurso cultural de la propia identidad.Si la identidad proviene de la expresión de las diferencias humanas, y si precisa de un otro para su construcción, lo real de lo social se basa en una oposición: el principio de la alteridad, principio intestino de diferenciación con el exterior, a través de las diferencias relacionadas con el otro. No olvide que el otro tiene rostro, nombre y apellido; es usted mismo, colega. Deje de echarse tierra a los ojos.


Las diferencias evidentes en la vida práctica y material de los pueblos, no necesariamente requieren de diferencias evidentes en la vida cultural ó mental de las personas que constituyen esos pueblos. Por otra parte, las diferencias tecnológicas no necesariamente conducen a tener grandes identidades. Y, aún más, cuando las diferencias entre los elementos económicos y materiales son menos claras, las diferencias simbólicas aparecen con mayor intensidad. La necesidad de diferenciación simbólica se acentúa cuando hay indiferenciación material. Y esto tiende a fortalecer identidades particulares.


En comunas donde la cultura ambiental, muchas veces, es diferente de la propia, donde la vida social tiene características muy particulares, ¿ cuál es la relevancia de las diferencias, diversidades, alteraciones, quiebres y cambios en contextos de riesgo?.

Primero, tienen impacto en el dominio de lo metodológico, puesto que las diferencias permiten aguzar la mirada y percibir aquello que mueve a las hablas debatir. El disenso es una práctica de hablas cruzadas que permite capturar visiones contrariadas, negociadas, no consensuadas; hablas no alineadas, sino autónomas. Y esto representa un valor, cuando es tratado científicamente.Metodológicamente, todo este material es riquísimo en categorías de sentido común ó pensamiento social y, por lo mismo, en nuevas pistas para avanzar en el logro de los objetivos del diseño propuesto.

Segundo, teóricamente las diferencias culturales nos permiten comparar estilos de vida, modos de producción, vida doméstica, lógicas simbólicas, cosmovisiones, impactos ambientales; en fin, elementos que representan, también, un dato del medio: nuestro país está habitado por culturas y personas diferentes que es necesario documentar. Puntualmente, la antropología se dedica a dar cuenta de las diferencias culturales, toda vez que intenta explicarlas.

La particularidad de este enfoque es que, en comunas ambientalmente deterioradas, interrogar a las diferencias culturales implica siempre preguntar, a la inversa, por la identidad social (deteriorada) del territorio, ó por las identidades territoriales (transgredidas) si se trata de una comuna pluricultural.

Las diferencias incluyen a las semejanzas, y nos invitan a un juego de clasificar aquello que en principio resulta incomprensible, ó indescriptible ó inenarrable, a modo de elementos conceptuales contundentes que nos permiten dar cuenta del contexto en el que se inserta la conflictividad ambiental descrita.


El tema de las diferencias constituye un prisma, un filtro que nos permite una nueva mirada. En consecuencia, interesa trabajar en comunas ambientalmente transgredidas en la línea de transformar, conceptualmente, los elementos culturales diferenciales en rasgos de una semejanza identitaria que mantienen los vecinos entre sí, en relación con el medio externo, con los otros interventores y con la acción de los gobiernos.

Se trata, además, de lograr negociar, a través del conocimiento de su visión del mundo, la identidad que representamos nosotros mismos cuando llegamos a desarrollar propuestas de trabajo. Esto es evidente a la luz de los usos productivos locales, pero también al nivel de las representaciones sociales, las creencias políticas y la ritualidad cotidiana (prácticas culturales).


3.2.3. Sociologías del Saber Común.

Se conocen también como “sociologías de la vida cotidiana” y se mueven en torno al saber conversacional.

Recordemos que, en Sociología, el estructural-funcionalismo establecía que “el sentido común no sabe de sí mismo; el científico, sí” (Parsons). El uso de metodologías cualitativas supone un revés a esta premisa: la ciencia social comienza a preocuparse de las motivaciones, de lo inconsciente, de descifrar simbolizaciones, a través de una interpretación inferencial hermenéutica basada en un modelo heurístico. Los ejes centrales serán los intereses, las pulsiones y los deseos. Las preguntas por las fuentes y circunstancias de la interacción social y por su sentido, sustentan un tipo de racionalidad alternativa que provee contextos de formación y actualización metodológica sobre hechos, cosmovisiones y sentidos sociales.


Las metodologías cualitativas, específicamente las técnicas de la entrevista, trabajan con discursos; por lo tanto, señalan por dónde se conduce el habla en el entorno social. Interesa la comprensión del sentido de lo latente, de lo no explícito, de lo que es contradictorio; y responden a lo que quiere decir el sujeto cuando habla. Los discursos sociales marcan otro de los niveles de la realidad, constituido por el universo de lo que se dice, expresa ó significa; que da cuenta de las formaciones culturales y de los ideogramas. El modelo inferencial que se utiliza para trabajar con ellos es el de la “comprensión significativa” (Dillthey, Weber); y el modelo metodológico, el lingüístico.

En ciencias sociales interesa lo que la gente piensa y hace con respecto a determinadas cuestiones; por eso se trabaja, esencialmente, con material visual y verbal. De ahí la relevancia otorgada al conocimiento del sentido común y su contrastación con el de origen científico. La ciencia se valida desde los “usos” y “significados” del “sentido común” y elabora este material; pero, si bien el neo-positivismo fue superado por la disciplina, aún le ronda.


El papel del investigador en RS de la cultura es hacer política con los resultados que obtiene de las Representaciones y Significaciones Sociales, si bien es conveniente no hacer visible este interés, porque se corre el riesgo de aceptar resultados que pueden ser falsos, incorrectos ó sólo aquellos que, simplemente, caben en su ideología.

En ciencias sociales trabajamos con significados; ó, cuando menos, existe el sentido de dirigir las disciplinas hacia aquello que tiene significado. Y esto, porque no se puede interpretar una cultura sin vivirla. ¿Por qué se dice que la RS es una descripción?, ¿cómo se plantea en un contexto multivariado?. Si la RS es una descripción, podríamos evaluar sus fundamentos. La descripción de RS es una práctica interpretativa: describir es interpretar. ¿Qué significa este enunciado?, ¿cuáles son sus consecuencias?.


El riesgo es que nuestros resultados puedan quedar subsumidos en la imposibilidad de escapar a los contextos particulares en los que se validan. Si las Representaciones Sociales se definen sólo en función de lo que los actores perciben de sí mismos y su situación, resulta difícil abordar escenarios globales; sería difícil y complejo abordar el estudio de situaciones multivariadas.
¿Qué pasa con la metodología multivariada? (Clifford, 1997) ¿qué pasa con la psicosociología cuando está sumergida en una situación agresiva de cambio cultural?. ¿Qué pasa con la metodología cualitativa en un contexto de modernización cultural acelerada?.¿Cómo se vincula el tema de la interpretación con la ciencia psicosociológica?.


La interpretación no es objeto de estudio de la psicosociología, es una práctica científica; nos constituye y tiene valor en sí. La interpretación representa la naturaleza de nuestra disciplina, por eso el énfasis en su función.



a) La Crisis de la Cotidianeidad.

Este enfoque teórico emerge en situaciones cuando no se sabe a qué atenerse ó en qué pensar; por ejemplo, en el exterior social de los extranjeros, en la muerte y en la naturaleza. El orden social institucional está rodeado de ambientes que le inestabilizan; la realidad siempre puede dejar de parecerlo y poner al descubierto sus comillas. Sombras de duda que llevan al sujeto más atrás de la institución, ó destellos de deseo que le llevan más adelante de lo real.La muerte –actual en unos, virtual en otros- compromete la certeza del saber social. La cotidianeidad deja de serlo cuando el dato de muerte evidencia el límite de la cultura. Su presencia representa -ó fantasmagoriza- la precariedad del mundo del “uno” y su proyección como “nosotros”.


La naturaleza también rodea a la cultura, a la realidad instituida, y presiona sobre ella como una alteridad irreductible. Sus leyes no se someten a la legislación que crea a la sociedad; como catástrofe, la naturaleza se hace sentir y deja al descubierto la precariedad de lo que se daba por fijo y estable. Como ajenidad, deja la pregunta por la legitimación de su explotación por el trabajo humano.En ambos casos se desata la duda y es momento de ver las cosas de nuevo. En el mismo sentido, opera el dato de toda alteridad propiamente tal: locos, niños, extranjeros y, en general, todas las minorías sociales no homogeneizadas. El otro es, precisamente, otro en función de su no ajuste subjetivo a la realidad objetivada por la mayoría social. La alteridad amenaza al sentido de realidad de lo social (contextual), indicando que las cosas pueden ser de otro modo a cómo nos parecen.

Por ello, las culturas deben proveerse de ideologías que re-legitimen la realidad que instituyen. Ideologías que pasan por encima de la contingencia de la vida cotidiana, explicando la muerte ó dando un sentido a la vida social, a la relación con la naturaleza y a la diferencia cultural. Se trata de discursos religiosos, cosmogónicos y políticos que permiten volver a la realidad después de la duda ó la evidencia inconveniente.

En definitiva, con este enfoque se trata de investigar la cobertura de las bases de la convivencia.



b) Los Fenómenos Sociales como Hechos de la Cotidianidad (Gaínza, 1997).


Demostrar que se consiguió una “bajada” ó una “llegada” al mundo cotidiano de su sus entrevistados, con la finalidad de conocer sus vivencias y el imaginario con que cargan sus prácticas culturales, surge a partir del concepto “mundo de la vida” de Alfred Schutz. Mundo de la vida es: el espacio social cotidiano de la intersubjetividad en el que la forma predominante de conocimiento es el “sentido común”. Interesa, entonces, conocer el discurso desde el mundo de la vida de los propios sujetos, que surge como sentido común, indagando en los elementos distintivos que puedan identificarse.

Este “sentido común” alberga las interpretaciones de los sujetos en sus actividades cotidianas, las que son denominadas “interpretaciones de primer orden”. En Antropología construimos “interpretaciones de segundo orden” sobre la información de sentido común de las primeras. De esta manera, la ciencia social intenta comprender e interpretar los constructos teóricos y simbólicos de los sujetos sociales en su cotidianidad, para conocerla y explicarla. Se trata de una perspectiva que se ubica en la tradición “comprehensiva” de Max Weber.


El concepto de “mundo de la vida” describe un mundo intersubjetivo en el cual la realidad no es única ni fija; más bien, se trata de una multiplicidad de realidades (cotidiana, conflictiva, transgresiva, irresponsable, fantástica, científica, onírica, religiosa, de trance, extática) en las cuales circulamos. Podemos acceder a uno u otro aspecto de esta realidad múltiple, según el ámbito en que acentuamos nuestra atención en la corriente del devenir.En la corriente del devenir es posible acentuar la realidad de diversos modos (transitando hacia el sueño y la experiencia onírica al suspender nuestras actividades de vigilia, por ejemplo). A estos acentos de realidad, Schutz los denomina “ámbitos finitos de sentido” que apuntan a un estilo particular de la vivencia, a un estilo cognoscitivo determinado.


Todos los tipos de vivencia admiten modificaciones atencionales que pueden influir en el contenido de la conciencia. Y estas modificaciones muestran una vez más toda clase de matices: desde la comprensión real del fenómeno, a la mera observación, al notar apenas ó al pasar completamente por alto.Esta realidad condicionada por la multiplicidad de las vivencias, es movediza e informa del carácter dinámico de la “economía psíquica” para actuar en base a acentos (énfasis experienciales) y, por tanto, introducir al individuo a distintas modalidades de experiencias que, luego, podrá ó tratará de explicarse. Se realiza un intento sistemático por registrar y comprender las vivencias de los sujetos relevantes indagando en los discursos e imaginarios que portan, para dar cuenta de sus sí mismos y de sus experiencias particulares.La particularidad del mundo de la vida de sus entrevistados, traduce también la particularidad de las esferas simbólicas y de los códigos que dan cuenta de sus propias articulaciones ideacionales y de sus contenidos de conciencia.


c) Sociologías del Discurso.


Se trata de otra aproximación a lo cotidiano que pone el acento normativo de lo social, en lo obvio. Cotidianeidad sería un modo de indicar un sujeto en una red de conversaciones sociales, caracterizadas por un tipo de enunciación particular. La mediación social del lenguaje resalta la condición de norma/código de los fenómenos sociales.

La sociología de los discursos es una posibilidad de resolver uno de los puntos críticos de la sociología: la necesaria articulación entre sociedad y sujeto, colectivo e individuo, estructura y conciencia ó como quiera llamarse a los polos de lo cubierto por la sociología. Esta posibilidad se basa en el trabajo sociológico sobre un concepto matriz que tiene una forma doble, una simultaneidad irreductible a una de sus caras.

El lenguaje, y en general todo sistema semiótico, articula una cara objetiva (estructural y social) con una cara subjetiva. Es la articulación entre lengua y habla (Saussure), entre código y su uso, entre lo potencial ó generativo y lo actual ó fenomenal de los sistemas de signos (Chomski).El lenguaje representa al conjunto de discursos posibles; como toda semiosis, tiene esa doble dimensión que indica a las fases sociales y a las fases subjetivas del orden de los hechos psicosociales. En un acto de habla, en un relato, a través de un discurso, el sentido se fija en unas estructuras de significación, en unos códigos prescritos.

El significado es siempre una referencia al código. En el caso de las acciones, el sentido se comprende desde el código social respectivo. Y más: en toda acción, el orden social se realiza como objetividad (ó transubjetividad) del código, como la lengua tras el habla ó como la norma tras el acto. De modo que la sociedad sería del orden de los modelos (modos de) como la lengua –que es el modelo generador del habla- sería de orden social.


Desde el punto de vista del sujeto, un acto ó un relato le inscriben en el sistema de instituciones de su sociedad; aquí, la subjetividad actúa el código social, observándolo, escuchándolo ó citándolo. Al hablar, el sujeto queda en las coordenadas de la enunciación de su cultura. El habla es, en este sentido, el soporte de un nombre, de una identidad, que se despliega y se manifiesta en los dichos posibles de su código. Pero, el sujeto al hablar se reconoce a sí mismo como un sujeto singular en un código que, sin embargo, es colectivo.El habla, como uso concreto de un sujeto de un código social, tiene necesariamente, una dosis de libertad. En la medida que la subjetividad pueda inscribirse y al mismo tiempo reproducirse como una alteridad, como conciencia, el código no es regla de modo absoluto.

El habla se mueve, así, entre los límites de la sola “lectura” (recitativa) del código y como reescritura de uno nuevo (poiesis). Porque en todo acto ó dicho, la sociedad puede lo mismo reproducirse sin cambio, que comenzar una línea de variación.Así, lo cotidiano puede entenderse como uno de los modos característicos de relación entre código y habla, ó entre modelo cultural y conciencia ó pensamiento social.

Las técnicas cualitativas son ricas en este material; sin lugar a dudas, nuestra disciplina trabaja -como ninguna otra- con “actos del habla” corrientes (Austin), con “juegos de lenguaje” cotidianos (Wittgenestein); en fin, con una serie de expresiones comunes, y muy particulares, que se comandan desde el dominio del lenguaje y que nos auxilian, casi ortopédicamente, en la reproducción de lo social y en la creación de la cultura.

La metodología cualitativa no debe olvidar, en éste sentido, la potencia de un silencio comprometido, la fuerza de la contención lingüística que tienen los gestos de una persona; y debe saber interpretar su contenido desde la propia emocionalidad de la investigadora. Asistimos a un nuevo campo de producción simbólica, donde la entrevistadora no es un sujeto ausente, sino co-participante del intercambio y del diálogo intercultural. No niega su presencia, porque su voz se escucha.

d) Análisis del Discurso (Ibáñez).


La sociedad es del orden de los códigos que regulan los actos y los dichos. El orden social es del orden del decir. Como código que codifica “sentidos”, la sociedad resulta de una convención que define y valora proposiciones que instituyen la realidad como verdad social. El habla funda el código de lo cotidiano: semánticamente, crea las definiciones y, pragmáticamente, establece la estructura de comunicación intersubjetiva.

Pero, el habla envuelve siempre una polaridad entre el “discurso” y la “palabra”, entre lo general –común a todos- y lo particular –comunicación de singularidades. Para todo acto de habla, dicho ó relato, su sentido es comprensible de dos modos polares: como cita literal del código ó como intervención en el código –a la manera de los poetas. Cuando un dicho trae significados claros y esperables, gana en comprensión y redundancia lo que pierde de sentido e información.Siguiendo la línea de las entrevistas, en una conversación en la que sólo se intercambian tópicos, los signos estarían archi-codificados y carecería de todo interés su intento de interpretación (el signo es excesivamente claro y aburrido).


A la inversa, si el dicho sólo trae palabras nuevas, signos inestables, la comprensión sería imposible. Como ocurre cuando en una conversación los hablantes manejan códigos completamente distintos.Sin embargo, lo cotidiano / no cotidiano, distinción entendida como modos de estar en el lenguaje ó modos de hablar, si bien son polos que se oponen, nunca se anulan en un dicho ó en un acto. Más bien, representan lo límites en que se mueve la articulación sociedad / sujeto.


Siguiendo a Jesús Ibáñez, distinguimos entre “discursos de ...” y “discursos sobre”. El discurso sobre corresponde al que surge de la institucionalidad y de los medios de comunicación, y contiene definiciones y acciones dentro de una estrategia de “control social”. El discurso de, corresponde a las opiniones, creencias, deseos y sentidos que relevan los propios sujetos (actores sociales directamente implicados en el tema central del proyecto).El discurso de no es opuesto, contestatario ó subversivo respecto del discurso sobre.

Para Ibáñez ocurre lo contrario: en general, el discurso de está controlado por el discurso sobre. Entrar en materia investigativa es dejarse capturar por uno de los discursos sobre. Es decir, se asume el tema de estudio incorporando la significación con que está cargado el tema, a partir de las definiciones institucionales establecidas. Todo sujeto social está inscrito en un discurso sobre, en tanto los fenómenos sociales circulan y atraviesan el mercado de los objetos, de los sujetos y los mensajes.En tal sentido, los fenómenos sociales (multivariados) son totales y complejos: ningún paradigma simplificado de investigación social permitirá abordarlos.

Nuestro esfuerzo debe ser, en consecuencia, situar los sujetos de estudio al interior de un “paradigma complejo” que enfatiza el componente lingüístico del análisis. Se trata de apostar por una metodología cualitativa de base lingüística para dar cuenta de este tratamiento especial que se hace con respecto a la “economía significante” del mercado de los mensajes (discurso de y discursos sobre) que toca al fenómeno de interés.

Generalmente, el discurso sobre es aquel que se auto-indica y auto-asigna la tarea de resolver los problemas sociales, aplicando todo el peso institucional sobre ellos. El discurso de, corresponde al decir de los sujetos en torno a los problemas que ellos mismos viven.

e) Construcción Social de la Realidad: Berger y Luckmann.

Representa a otra de las fenomenologías de la ciencia social; exactamente, se trata de un enfoque teórico que sustenta el uso de metodologías cualitativas. Propone un entendimiento de la vida social como un sistema de escenarios en que los sujetos reconocen una “realidad” que elaboran.En su nivel más inmediato, la sociedad es un conjunto de acciones tipificadas, distribuidas por actores tipificados. Acciones típicas y personajes típicos construyen el fondo del saber común básico para orientar a los sujetos en su medio social. La tipificación de acciones y de los actores es el sustento del sistema institucional de la sociedad.


La tipificación de acciones reduce su simbolismo posible, abstrae del conjunto de los sentidos de acción posible, uno ó algunos que quedan registrados como el sentido típico de la acción. La tipificación de los actores reduce entre el conjunto de sujetos a aquellos competentes para realizar las acciones; esto es, que marca a los sujetos en su versatilidad señalándoles con rótulos que les facultan para desempeñar tales acciones.Por lo tanto, una sociedad es un sistema de instituciones que viene a fijar los roles que deben ser conocidos y asumidos. Las instituciones son tipificaciones de acciones y actores.


Las instituciones tienen una característica notable: son producidas por un trabajo social de interpretación y fijación de significado, pero luego es borrada la huella de su origen y devienen como realidades absolutas y no contingentes. La realidad socialmente producida deviene en realidad natural. El proceso de socialización borra la génesis social del orden institucional.Objetivada, la realidad social de las instituciones requiere ser cubierta por un segundo manto de verdad. Se trata de las legitimaciones (desde afirmaciones puntuales de verdad, hasta los grandes relatos simbólico-ideológicos) que afirman la realidad con la nota de lo “bueno” y de lo “justo”.

Así quedan ligadas entre sí las instituciones y los diversos órdenes institucionales. Tipificación, objetivación y legitimación, constituyen los tres ejes de la producción de la sociedad, vivenciable como realidad compartida. En este sentido, la socialización de la subjetividad puede ser comprendida como el aprendizaje de las instituciones y la inscripción de la identidad en el mundo que los relatos ó universos simbólicos proponen. El aprendizaje del mundo social, -esto es, la inscripción de la persona como sujeto de la sociedad- encuentra su dispositivo básico en la adquisición del “otro generalizado”.

La sociedad, culturalmente particularizada, se hace presente como intersubjetivo genérico y abstracto, como fondo de verdad y vigilancia para todos los involucrados. Atendiendo al otro generalizado, el sujeto puede aprenderse como “uno” entre otros, suspendiendo el “yo” en el “se” que debe dominar todo aquel que quiera ingresar a un determinado mundo institucional. Así la sociedad se muestra como realidad con sentido, en la que cada sujeto encuentra su nombre y sus recorridos biográficos posibles.Todo el proceso de tipificación, objetivación y legitimación de acciones, actores, sentidos y normas, culmina en la escena cotidiana. Hecha la genética de la verdad (a través de las legitimaciones) asumida como realidad de lo social, la vida cotidiana queda signada como el espacio en que las instituciones sociales se corresponden punto a punto con las subjetividades que las desempeñan.

El mundo está en orden: la sociedad se reproduce y el sujeto encuentra el sentido.La cotidianeidad pasa a ser así, desde el punto de vista de las subjetividades, el mundo seguro en que no hay incertidumbre. Solo queda regular los asaltos a esa esfera por las experiencias límites –de la muerte, de la duda, de la guerra y del sueño- a través de los megarelatos que organizan nuestra visión del mundo

f) EtnoMetodología.


Se interesa por los métodos del conocimiento común. Su tesis básica es que las actividades por las que los miembros de una sociedad producen y controlan los escenarios de hechos cotidianos organizados, son idénticas a los procedimientos para hacerlos explicables.

Puede definirse como el análisis de los procesos formales con que el actor cotidiano entiende su hacer y su contexto, a través de los procedimientos lógicos que fundan las certezas y evidencias personales. Al interactuar, el sujeto supone un conjunto de saberes, de acervos, manejados en igual sentido por sus interlocutores. Este fondo de saber común se activa discriminada ó diferenciadamente, de acuerdo con cada situación social. Las reglas y operaciones de este saber constituyen el fundamento de lo (micro) social. Pero, ¿podemos hacer de lo particular un universo de validación ó desde lo particular comprobar generalidades?.


Más exactamente, Etnometodología es el estudio de los modos en que se organiza el conocimiento que los individuos tienen de los cursos de acción normales, de sus asuntos habituales, de los escenarios acostumbrados. Etno: en el sentido de acervo propio de una sociedad particular. Metodología: se refiere a procedimientos formales de conocimiento manejados por el actor cotidiano.

De modo que la Etnometodología es el estudio de las condiciones que, regulando la verdad, sostienen la normalidad social. Se trata, en consecuencia, de entender el orden simbólico de la cultura. No la moral, ni las recomendaciones políticas, menos las lamentaciones sobre nuestra sociedad. Se analizarán las entrevistas en función de un orden cultural auténtico. Se de-construirá un objeto cultural. Se demostrará que accedió y conoció al otro, y que la investigación reconoce las posibilidades, los procesos y los límites de esta práctica etnográfica.
Interesa el sentido común y la interpretación científica de la conducta humana.

El significado es “la manera en que el yo considera su vivencia”; y que son significativas las experiencias que se captan reflexivamente. ¿Cómo cada sujeto vive lo social ?. ¿Cómo se conecta la estructura social con los actores?. ¿Qué noción de persona deviene de nuestra cultura?. Los sujetos sociales son personajes, actores, que utilizan signos narrativos que les permiten cambiar de escenarios, de roles, y apoderarse de las interpretaciones contextuales; las que re-interpretan, otorgando definiciones muy precisas de la situación.


g) Interaccionismo Simbólico.


Para los interaccionistas, la ambigüedad no tiene lugar en el mundo social. Sí existen mundos en que uno encuentra discursos menos densos que otros (que incluyen definiciones de papeles ó roles, a través de cuestiones no verbales). Lo que interesa es esclarecer la actitud natural y el vivir estos mundos considerados como legítimos. La solidez y la confianza del discurso deviene del grado de implicación que tiene el sujeto con su papel. Por supuesto, el extremo es pensar que importa más el desempeño de tareas que el sujeto realizador.

Pero, nosotros apostamos por los sentidos sociales, por la visión de los actores y no sólo su desempeño.Los sujetos sociales pasan por diferentes escenarios cada día; viven, por lo tanto, conflictos inter-rólicos manifestados como discrepancias del discurso. Fragua su concepto de equipo y queda develada su fachada. Se generan polémicas a partir de la definición de las situaciones y de la interpretación de los personajes. Interpretación en el sentido de campo narrativo, de un guión narrativo, donde no existen los puntos intermedios.


La realidad de lo social es un guión que no admite ambigüedades. Para los interaccionistas lo relevante es, precisamente, determinar la modernización (ó no) de las estructuras dramáticas de la sociedad. Principalmente, trabajan con campos semánticos que no admiten “medias tintas”. Pero, sí, interesa el tema de las dudas, de las incoherencias entre los objetivos y los medios que poseen los sujetos para cumplirlos, de la distancia entre sus sentimientos y los resultados de su acción. Se trata de exorcizar totalmente a la realidad.

La vida cotidiana se sustenta en la estructura social; luego, ¿cómo dar cuenta de ambas, a través del análisis de contenido de las entrevistas?. La persona es el sujeto real. El personaje es la figura, el arquetipo externo del sujeto. El actor es la representación, el papel, el rol del sujeto. Y el sí mismo, la imagen específica proyectada por el sujeto, quien, generalmente, se representa en términos de personaje, vehiculizado a través de categorías universales. Si la escenografía es eficiente, el actor puede definir claramente su sí mismo. Ése es el contexto de la confianza total, del tráfico fluido del saber común. Por lo tanto, un momento oportuno para la entrevista. Tal contexto es necesario recrear; de ahí, la dificultad de aplicación de esta técnica de investigación. ¿Cuán auténtico ó inauténtico es el rol que las personas desempeñan?.


Por otra parte, la sociedad funciona legitimando apariencias de significado; la exploración total de las situaciones sociales es infrecuente. Y si en el dominio de la cultura siempre actuamos por inferencia, gran parte del drama cotidiano procede de la definición de la situación.


El supuesto básico del Interaccionismo Simbólico es que la vida cotidiana de las personas está sustentada en el consenso del cumplimiento de roles, y que éstos son más bien elementos de un guión por actuar, actuando.


Las estructuras sociales son estructuras narrativas, también. Tienen ejes dramáticos fundamentales; uno es la seducción. ¿Cómo mantienes la solidez de tu personaje?, ¿cómo inspiras confianza en el otro?. Esto, pasa por la seducción entre las formas y los contenidos del sí mismo, expresado como persona y personaje.


En definitiva, existe una analogía estructural entre la construcción del sí mismo y la producción narrativa; esto pone en cuestión la distinción básica entre sujeto –objeto, cual es el origen de la modernidad. En este sentido, trabajar con la noción de persona implica esbozar las grietas del mundo moderno: quiebres, preguntas e interrogaciones profundas acerca del tema de la interpretación, como la especificidad misma de las prácticas científicas.



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